miércoles, 2 de abril de 2014

Recuerda...


 William Shakespeare decía:   Siempre me siento feliz,
¿ sabes por qué ?
Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele.

Los problemas no son eternos, siempre tienen solución,
lo único que no se resuelve es la muerte. ( Que lo resuelve todo)
No permitas que nadie te insulte, te humille o te baje la autoestima.
Los gritos son el arma de los cobardes, de los que no tienen la razón.
Siempre encontraremos gente que te quiere culpar de sus fracasos, y cada quien tiene lo que se merece.
Hay que ser fuertes y levantarse de los tropiezos que nos pone la vida,
para avisarnos que después de un túnel oscuro y lleno de soledad,
vienen cosas muy buenas "NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA".

Por eso disfruta la vida porque es muy corta,
por eso ámala, sé feliz y siempre sonríe,
sólo vive intensamente para ti y por ti.

Recuerda:

Antes de discutir .  .  .  . Respira.
Antes de hablar .  .  .  .  Escucha.
Antes de criticar .  .  .  . Examínate
Antes de escribir.  .  .   .  Piensa
Antes de herir .  .  .     .    Siente
Antes de rendirte .  .  .  . Intenta
Antes de morir .  .  .  .  .  .  . VIVE !!

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas,
sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.
Quien NO VALORA lo que tiene, algún día se lamentará
por haberlo perdido y quien hace mal algún día recibirá su merecido.
Si quieres ser feliz haz feliz a alguien, si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas.
Recuerda, a veces de quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias!
Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.

Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida. Aún con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir con una sonrisa, "  ESTOY BIEN  ".



viernes, 1 de marzo de 2013

Es tan importante vivir el hoy y ser feliz!



Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no escucha música,
quien no halla encanto en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito, repitiendo todos los días los mismos senderos,
quien no cambia de rutina,
no se arriesga a vestir un nuevo color
o no conversa con desconocidos.

Muere lentamente quien evita una pasión
Y su remolino de emociones,
Aquellas que rescatan el brillo en los ojos
y los corazones decaidos.

Muere lentamente quien no cambia de vida cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor,
Quien no arriesga lo seguro por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite al menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos…
¡Vive hoy! - ¡Haz hoy!
¡Ariesga hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te olvides de ser feliz!



martes, 15 de enero de 2013

INDECENCIA

  Ojalá nos hagamos eco todos de estas palabras  de Arturo Pérez Reverte y empecemos a tomar medidas para poco a poco hacerles entender que estamos hasta los cojones de ellos y sus indecencias.

Me gustaría transmitirle al Gobierno pasado, al actual, y al que puede venir lo siguiente:
 TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos
 PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.
 ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.
 HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.
 INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.
INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera. INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).
INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35/40 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.
 INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.
 INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados)
 INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.
 INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).
 INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.
 INDECENTE, No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que NO se lo bajen.
INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.
 INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO. Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno “derecho de pernada” mientras no se cambien las leyes que lo regula. ¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já. Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con “cara y ojos” para acabar con estos privilegios, y con otros. ¡¡¡ Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos !!!
 ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA, SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO, está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.
Autor: Arturo Pérez Reverte

domingo, 13 de enero de 2013

Los hijos se han dormido.

Estar en casa, ya convencido de no volver a salir y de seguir disfrutando de la tranquilidad del hogar, y que suene el teléfono y un amigo te diga que te espera en veinte minutos en la puerta de un teatro con una entrada para ti, no es algo a lo que yo sea capaz de resistirme, por mas improvisado que pueda ser. Así que me visto, cojo un taxi, y me presento incluso con tiempo de sobra en la cita. Así son mis días de especiales. Cuanto más tranquilos parece que van a ser, mas me pueden llegar a sorprender. Esto me pasó el jueves, nuevamente la sorpresa vino de la mano de uno de esos amigos que no son parte de tu día a día, pero a los que te une un aprecio especial, y recíproco. Albert Lladó. Hace meses se acordó de mi para algo parecido, y viví la gran experiencia de conocer al fin El Molino, y disfrutar de unos tangos a guitarra y bandoneón que me emocionaron muchísimo. Esta vez la propuesta, casualmente, volvía a tener relación con Argentina. La obra para la que tenía una invitación, era ni más ni menos que “Los hijos se han dormido”, versión del gran director teatral argentino Daniel Veronese, de la obra de Anton Txejov “La gaviota”. Yo había estado leyendo en el periódico que se representaba en Barcelona solo durante este finde semana, y había renunciado a verla, a pesar de las ganas, porque la economía no da para tanto... Y mira por donde la indisposición de la novia de Albert, (a la que mando un beso y deseo lo mejor, incluido que de vez en cuando se indisponga, siempre que no sea de gravedad... je je je) me brindó la oportunidad de verla gratis. Mi referencia de dirección teatral argentina era muy alta. Ni mas ni menos que Claudio Tolcachir, con “La omisión de la familia Coleman”, y me esperaba algo igual de espectacular. No fue así, tal vez porque en esta ocasión el reparto era español, con gente, casi toda, bastante conocida por series de televisión como “Aquí no hay quien viva”, “Fenómenos”, “Cuéntame”, “Motivos personales”... un elenco muy televisivo, tal vez para captar público (misión conseguida porque el teatro esta casi lleno) que a decir verdad me sorprendió para bien. Especialmente Pablo Rivero, de “Cuéntame”, que me parece, es la interpretación mejor lograda. La obra, un sinfín de enredos, de infelicidades, de reflexiones sobre el arte y la vida, y de amores no correspondidos y frustraciones, representada con una muy sencilla puesta en escena, está muy bien lograda. Hay una frase de uno de los protagonistas que resume muy bien el tema: "Soy el hombre que quiso y no pudo". Mi amigo la vió para hacer la crítica que publicó al día siguiente aqui: La Vanguardia.com. Tras la obra, regresamos hacia nuestras casas andando, con intención de regalarnos unos vinos de camino. Y la casualidad nuevamente llamó a mi puerta, para que acabáramos cenando estupendamente en un gran restaurante de una conocida, que nos recibió encantada y nos trató de maravilla. Maria, en su restaurante “El Rebost de la María”, restaurante de buena cocina, y mejor servicio, con muchos años de trayectoria. En estos tiempos de apuros económicos ofrece un menú que consta de cinco exquisitas tapas, mas un plato y bebida, por tan solo 20 euros. Muy recomendable. !Gracias por tus improvisadas invitaciones Albert!

domingo, 6 de enero de 2013

FELIZ 2013!

En contra de las supersticiones que le relegan a la lista negra de los malditos, siempre he considerado al número 13 como uno de mis favoritos. Y este año, por ser el 13 del milenio segundo, tengo el presentimiento de que va a ser un gran año para mi es muchos aspectos. Para mi y espero que para todos. El doce se fue con más pena que gloria. Con él se fue gente muy querida; unos para siempre y otros de mi lado. Para los unos el eterno recuerdo. Para los otros la eterna esperanza. Me aportó muy gratos momentos. Momentos que tal vez nada tuvieran de especial si yo nos les diera esa cualidad. Pero momentos, al fin y al cabo, que me han ayudado a tirar adelante con una sonrisa y una pequeña luz de ilusión. La que te da que soñar no solo es bueno, sino que a veces, puede dar frutos. Y que es cierto ese viejo proverbio que advierte: “Ten cuidado con lo que deseas, porque podría hacerse realidad”. Empiezo el año sin mayores propósitos. Solo pido poder seguir viviendo como vivo, aunque sea sudando la gota gorda para llegar a fin de mes. Seguir disfrutando como disfruto de mi pisito, al que me alegro mucho de haberme decidido a bajar. Seguir disfrutando de la gente, la buena gente que me rodea. Y seguir abierto a ampliar ese círculo de amistades que tantas alegrías aportan a mi día a día. Quiero seguir deseando cruzar el charco para ir a abrazar a esa parte de mi que tengo en el otro lado. Porque mientras siga deseándolo como lo deseo, sé que se hará realidad en cualquier momento. Y seguir deseando regresar a mi patria chica, a ver mis paisajes y mis paisanajes, y recargar baterías en cada viaje para afrontar esta vida, que por más que me guste y satisfaga, se desarrolla entre demasiado asfalto y ruido para ser perfecta. Me gustaría llevar un poco más al día mi blog este año. Volcarme un poco más en él, y tratar de actualizarlo con algo más de frecuencia. Como ejercicio de escritura, y a modo de “diario público-personal”. Ya veremos si soy capaz de cumplirlo. Quiero hacer referencia a las dos últimas pelis que vi el año pasado. Una española, que fue una grata sorpresa, con un argumento de intriga interesante, que termina con un inesperado desenlace. Hablo de El Cuerpo”. Y la otra, me permitió salir del cine con la satisfacción de haber visto la película del año. Cada segundo de la película es una obra de arte. Fotografía, montaje, música, todo perfecto -para mi humilde entender-. No hay nada reprochable en ella. Emoción y disfrute para los amantes del buen cine. Barrerá en los próximos Óscars!. En este caso la obra maestra es Los Miserables. Y si despedí el 2012 con buen cine, lo empecé con buen teatro. En el Teatro Almería, disfruté de las voces de Elena Gadel, Víctor Estévez, Iván Labanda y Patricia Paisal, que muy bien acompañados al piano por Xavier Torras, interpretaron el musical “Over the Moon”, sobre la vida a través de las notas de Jonathan Larson, el autor del célebre musical “Rent”. Una sencilla y cercana puesta en escena y unas buenas interpretaciones, con unas fantásticas voces. Y la otra, titulada “Algo”, en La Villarroel, en la que otros cuatro intérpretes, (Aina Clotet, Héctor Claramunt, Iván Massagué y Carmela Poch), bajo la dirección de Àlex Mañas, interpretan en tres actos tres situaciones irónicas, absurdas y divertidas de la vida. Tres búsquedas de “algo” que de sentido a sus rutinarias existencias. Muy entretenida. Así empiezo el año. “To be continued”...

sábado, 24 de marzo de 2012

Al teatro!


Me encantan esos momentos en los que, disfrutando de un espectáculo, teatro, cine, concierto, la magia de la actuación me provoca la extraordinaria sensación de levitar. Sí, de levitar. Siento como se me pone la carne de gallina, y me recorre una especie de escalofrío que me genera una increíble sensación de elevarme sobre mi butaca... parace cosa de locos, o de fumados, pero es tal cual. Y puedo garantizar que no hay mas drogas de por medio que las que mi propio organismo pueda generar. En ese momento siento que lo que estoy disfrutando es algo mágico, siento una conexión absoluta con los artistas, pues entiendo que esa es su finalidad al crear el espectáculo.
Esta sensación la he sentido en las dos últimas obras que vi en el teatro. Completamente diferentes, pero geniales ambas.
En el Teatro Romea, disfruté de unas actuaciones brutales por parte de Clara Segura y Julio Manrique, en una obra que yo desconocía, peor al parecer viene de una película con el mismo título y de producción canadiense. Hablo de "Incendis". Un dramón impresionante sobre una mujer libanesa que en el lecho de su muerte hace un encargo a sus dos hijos que les aclarará la extraña relación que siempre han mantenido con ella y les revelrá un terrible secreto que solamente de aquella manera podría haber sido explicado.
El montaje, la escenificación, que aunque a veces te confunde -porque los artistas interpretan diferentes papeles en diferentes tiempos- es genial, las interpretaciones... ha sido una de mis mejores experiencias teatrales hasta la fecha.
Todo le teatro en pie, y muchos sollozos no ahogados lo atestiguan. Impresionante.
La otra fue anoche. De la mano de la compañía La Cubana, que como siempre se las ingenia para sorprender al espectador con sus delirios y locuras. Están en el teatro Tívoli, con una obra titulada "Campanadas de Boda". El argumento es sencillo, como siempre. Pero ellos se encargan de darle la vuleta y convertirlo en algo espectacular cuando menos te lo esperas. En este caso una chica catalana de buena familia, se casa "online" -lo que antaño era "por poderes"- con su novio, un actor de "bolliwood" que está en la India. Por supuesto el tono de toda la obra es cómico. Me encanta como acentúan los estereotipos de los personajes. El acento tan catalán de los catalanes, el deje andalúz de la chacha... son buenísimos todos. Y cuando se ponen a cantar increíbles, sobre todo cuando lo hacen en coro. Ahí en una de esas fue donde sentí la sensación que al inicio describía. Detalles no voy a explpicar por si alguien los va a ver.

miércoles, 18 de enero de 2012

A mi padre.

Es increíble las vueltas que puede darte la vida en unos meses. En casi un año que hace que no aporto nada a este pobre blog.
Hemos liquidado un 2011 tan negro, que ojalá tarde en repetirse otro semejante. Despedía el 2010 explicando mis preocupaciones, y todas ellas se quedaron cortas en el recién caducado 2011.
Se acabó la generación de mi padre. Se nos murió él en Marzo -en dos días hará un año ya!-, y a los pocos meses se fue la última de las hermanas que aguantaba, la tía Plácida. Ambos se murieron sin haber agotado su tiempo, pues a ambos les podían haber quedado unos cuantos años más de vida en buenas condiciones. Pero la muerte tiene eso, se lleva a quien le da la gana y cuando se le antoja.
La experiencia de la enfermedad y muerte de mi viejo fue dolorosa. Ver como de la noche a la mañana lo que se supone es un problema "leve" de salud, se convierte en un tumor con metástasis que se lo llevará por delante en poco tiempo, es jodido. Vivir ese tiempo que nos queda tratando de acultarle la cruda realidad para evitarle el sufrimiento extra de saber qué tiene, vivirlo entre idas y venidas desde Barcelona a Asturias, y saber a cada viaje que el siguiente es probablemente el último en el que le verás con vida, se puede convertir en un verdadero infierno. Pero dentro de todo ese infierno, con voluntad se puede sacar una lección de vida y de humanidad tremenda, viendo como se vuelca la familia, los amigos, la gente que te conoce, y como te ofrecen todo su apoyo para capear semejante temporal.
Hoy, dieciocho de Enero, cumpliría sus 79 de seguir entre nosotros. Cumplió los 78 en el hospital, ya sentenciado.
No se imaginaba que en menos de un año iba a viajar "al otro lado", y además de con los que ya tenía allí, se iba a encontrar con su hermana Plácida, con su prima Maruja o, con sus amigos Ángel o Mariano...
Hoy, para cerrar "su año", y mi año, quiero colgar aquí el texto que envié a la comisión de fiestas de San Antonio de Villaverde, para que lo publicasen en el libro que cada año hacen, y, que por ser un medio que llega a todos los rincones del concejo, y por tanto de una asegurada difusión, me apeteció aprovecharlo para hacer llegar mi agradecimiento a toda la gente que nos acompañó en aquellos duros momentos. El texto, acompañado por la última foto que le tomé antes de empezar el periplo de médicos y hospitales, es éste:


Lías el de Argoliviu.
Hace tan solo unos meses que mi padre nos dejó.
Uno nunca acaba de hacerse a la idea de la pérdida de un ser querido por más que lo pueda parecer. Vivir día tras día la ausencia es muy duro, pero no lo es menos si lo vives desde la distancia.
En el primer caso el dolor se acaba convirtiendo en crónico y te acostumbras a vivir con él.
En el segundo, el dolor te sorprende cada tanto, cuando de pronto un hecho o un recuerdo te lo trae, vivo, a la memoria, y a los pocos segundos sientes la descarga del mazazo despiadado que te dice que ya no está.
Sin embargo no nos queda otro remedio que seguir adelante, y acostumbrarnos a la cruda realidad. Porque a fin de cuentas, a este mundo, hemos venido a vivir y a aguantar lo que nos echen.
Quiero aprovechar este medio tan familiar entre todos, para enviar un mensaje de agradecimiento general.
Al personal médico, sanitario y gerontológico -salvo alguna excepción- que le hizo la convalecencia más llevadera.
A los Servicios Sociales de Amieva, y a las chicas que se encargan de organizarlos y llevarlos a cabo. Indudablemente, son los ángeles de la guarda que se encargan de hacerles la vejez más grata a nuestros mayores, y por ello, quiero hacerles llegar desde aquí mi máximo respeto y reconocimiento.
A toda la gente que desfiló por casa, por el Hospital, y por la Resiendencia durante la enfermedad. He llegado a ver en su habitación del Hospital a más de quince personas a la vez, todas visitándole a él. Creo que este dato es más que significativo de la clase de persona que fue, y del aprecio que despertó siempre en cualquiera que haya tenido le placer de conocerlo.
Infinita gratitud a todas las personas que nos acompañaron en el duelo, en el tanatorio y en el cementerio. Aunque las circunstancias te tengan en esos momentos más ausente que presente, sin duda se percibe esa compañía y ese calor. Para mi fue muy conmovedor ver lágrimas en los ojos de hombres y mujeres que jamás me hubiera imaginado llorando. Y saber que esas lágrimas eran por el aprecio que sentían hacia mi padre, me hace sentir un especial orgullo de ser su hijo.
Y sobre todo, a quienes les quiero dedicar mi eterno agradecimiento, es a mi familia. Para mi este tema se complicó con la distancia que me separa de los míos. Y el apoyo y la ayuda de mis primos, sus sobrinos, directos y políticos, me permitieron llevarlo, cuando no pude estar al lado suyo, con la tranquilidad de saberlo acompañado en todo momento. Eso es algo que no tiene precio ni se podrá pagar en la vida.
Ahora solo nos queda recordarlo como era, y hacerlo con esa sonrisa que él siempre tenía para quién se lo encontraba donde fuera.
Y vivir. Vivir conscientes de que aquí estamos de paso, pasamos rápido, y todo lo que no compartimos y disfrutamos, lo podemos dar por perdido.